Análisis Diablo III (Mac). Vuelve el rey

Cuatro años después del anuncio de su desarrollo, nos llega uno de los juegos más esperados de los últimos años. Pocos títulos pueden presumir de levantar tanta expectación como Diablo III. La tercera entrega de la mítica saga de Blizzard que estableció las bases del género Action RPG llega con la intención re volver a revolucionar el género. Un juegazo impresiones que, además de en Windows, vamos a poder disfrutar todos los usuarios de Mac y en completo español.

El lanzamiento de la segunda entrega en el año 2000, convirtió a Diablo en una de las franquicias de más calidad y más respetadas del mundo de los videojuegos. Un título que elevo las cotas de adicción hasta límites insospechados. Empezar con el juego era sinónimo de estar meses y meses de vicio constante. De hecho, aún hoy millones de jugadores siguen disfrutando de su gran calidad. De ahí, que su lanzamiento en el día de ayer se haya convertido en una completa revolución hasta el punto de colapsar los servidores de Blizzard hayan colapsado en estas primeras horas.

Diablo III no olvida sus orígenes y manteniendo el mismo esquema jugable, se actualiza a los nuevos tiempos ofreciendo un juego que ningún aficionado al rol, y a los videojuegos en general, se debería perder. Las nuevas clases, habilidades, personajes y un sistema de misiones aleatorias, se complementan con un espectacular multijugador cooperativo, una campaña mucho más profunda y extensa y una nueva interfaz mucho más cómoda e intuitiva. Esta tercera entrega gustará por igual tanto a los veteranos de la saga y a todos aquellos jugadores que se introduzcan por primera vez en este fascinante mundo.

La historia nos sitúa en esta ocasión veinte años después de fueran derrotados y expulsados los demonios mayores del mundo de Santuario, deberemos volver al origen de todo, Tristán, para investigar los rumores sobre una estrella caída, que no es otra que la primera señal de la reencarnación del mal, un augurio de que el Final de los Tiempos ha comenzado.

Cualquiera que haya jugado a alguno de los dos títulos anteriores, se sentirá perfectamente familiarizado desde un primer momento con la jugabilidad de Diablo III. Nuevamente, se apuesta por ofrecer un Action-RPG en perspectiva isométrica que resulta perfecta para el juego. Vamos a poder elegir cinco clases perfectamente diferenciadas: Bárbaro, Médico Brujo, Mago, Monje, Cazador. La elección de una u otra clase marcará el estilo de juego que nos vamos a encontrar posteriormente, ya que cada uno contará con sus propias habilidades y especializaciones, así como algunas misiones exclusivas.

El juego dará mucho más peso a la historia, con un argumento mucho más complejo y atractivo. Con nuestro personaje tendremos que recorrer el tenebroso mundo de Santuario, desde las legendarias torres de Caldeum hasta las murallas asediadas de la Fortaleza Bastión. El mundo mortal ha caído bajo la influencia corruptora de los Infiernos Abrasadores, lo que nos obligará a ayudar a defender Santuario antes de que sucumba a la aniquilación demoníaca.

En nuestro camino tendremos que arrasar con legiones infernales con todo tipo de criaturas que buscarán acabar con nosotros. Recorreremos entornos 3D aleatorios, lo que permitirá que cada partida sea una experiencia completamente diferente. Se ha mejorado todo el sistema de quests y la aparición de niveles aleatorios resulta de lo más atractiva. Nos enfrentaremos a un número elevadísimo de demonios, descubriremos nuevos lugares y obtendremos botines distintos cada vez que juguemos.

Contaremos con un número altísimo de habilidades, magias y poderes que iremos ganando en nuestra aventura. Así, podremos sacudir el suelo, destruir enemigos con el poder del fuego y el hielo, invocar esbirros del otro mundo y muchísimo más con nuestros devastadores y heroicos poderes.

Con el dinero real que vayamos obteniendo, podremos comprar y vender objetos en la Casa de Subastas. Podremos emplear nuestras ganancias para comprar objetos aún más poderosos o cobrar los beneficios de nuestras ventas. En nuestras manos estará la decisión de como utilizar el dinero.

Si ya de por sí jugar en solitario es una experiencia de lo más gratificante, es en el multijugador cooperativo donde Diablo III alcanza cuotas realmente inimaginables. Pocos juegos pueden igualar el nivel de acción y las horas de juego que puede ofrecer esta maravilla de Blizzard. Os avisamos, jugar en cooperativo puede poner en peligro vuestra vida social.

Uno de los grandes cambios del juego lo encontramos en el apartado técnico, con nuevo motor gráfico de fabricación propia que permite que Diablo III luzca mucho más espectacular que lo que lo hicieron sus predecesores en sus respectivas épocas. Esta mejora es especialmente notoria en los espectaculares y variados decorados y localizaciones que visitaremos. Además, en esta ocasión podremos interactuar con los escenarios e incluso serán destructibles. Eso sí, como ya hemos dicho, no se ha querido perder la esencia de los originales, por lo que se mantiene el HUD y la vista isométrica. Eso sí, ahora todo luce espectacular, gracias también al estilo artístico mucho más colorista, un sistema de físicas muy avanzado y unos efectos de luz de gran calidad.

Pero lo más destacable en el apartado gráfico es la gran fluidez con la que se mueve todo el entorno, incluso en los momentos en que se acumule más enemigos y elementos en pantalla. Un gran trabajo de Blizzard que permite un aspecto visual de una calidad sobresaliente.

Como no podía ser menos, el apartado del audio raya al mismo grandísimo nivel, con una banda sonora épica y soberbia a cargo de Russell Brower y unos efectos de sonido contundentes y variados. Para completar este apartado, el juego nos llega completamente doblado a nuestro idioma.

Blizzard no solo ha cumplido con las enormes expectativas que había generado, sino que las supera ampliamente. Con Diablo III nos ofrece un juego soberbio que destaca en todos sus apartados, siendo el más destacado su inigualable jugabilidad. Un juego que sin suponer ninguna revolución, tampoco lo pretendía porque la fórmula ya era insuperable, ha sabido perfeccionar cada apartado para conseguir un producto redondo. Diablo III vuelve para ocupar el trono de su su predecesor y que, seguramente, ocupará hasta que dentro de unos años se lance la cuarta entrega.

Por si no lo habíamos dicho hasta ahora, Diablo III es un imprescindible en la colección de todo jugador. Una obra maestra que nos ofrecerá incontables horas de diversión y adicción. 10

 

 

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